Imposible vivir sin mantequilla

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Francia tiembla ante la escasez de mantequilla. Este titular con apariencia sensacionalista es cierto. No se habla de otra cosa en el país vecino las últimas fechas. Es una referencia fija en los informativos y el motivo de conversación más recurrente. En tanto aquí nos partimos la lengua rajando de Cataluña, ellos discuten sobre “le beurre”. La escasez de mantequilla, pues, une a los gabachos tanto o más que la Marsellesa. Y yo me pregunto, ¿existe un alimento que convoque al español tanto como la mantequilla al francés?

Una respuesta automática nos diría que es el aceite de oliva. Pero no es cierto. Hace demasiados años qué sustituimos el gran óleo de la tríada divina con suma facilidad, si escasea o sube de precio. Nos adaptamos con enorme rapidez al aceite de soja, de la misma manera que incorporamos a nuestra dieta las más variadas grasas animales o vegetales.

En esto los españoles también somos distintos a nuestros vecinos europeos más próximos. No tenemos un plato que nos abrace a todos (¿la tortilla de patatas con sus variantes?) y ni siquiera una bebida más allá del agua. Los gustos y los platos que nos identifican (?) lo deciden los extranjeros. La paella, el salmorejo y la sangría.

Y claro, que todos hablamos y reímos a decibelio batiente. Pero preguntemos a un castellano por la paella o a un vasco por la sangría. Aaaaggg. En cambio el forastero si manifiesta una opinión que se extiende en los últimos años: “En España se come muy bien”. En toda España. Aunque nosotros matizaríamos una frase tan rotunda, nos gusta oírla. Se nos valora por nuestra diferencia, por la diversidad de gustos, platos y menús… que todos están buenos.

Pero había arrancado este comentario con las vicisitudes que pasan los franceses en este trance de escasez de mantequilla. El pavor que les produce observar los lineales de las tiendas vacíos de los inconfundibles tacos amarillos tiene variados responsables, aunque destaca de entre todos uno.

 

Evidencias científicas

 

Resulta que la grasosa mantequilla (22 litros de leche de vaca para obtener un kilo) viene ganando aprecio desde que, de nuevo, la ciencia “evidencia” que lo que ayer fue la grasa del infierno, que nos atascaba la arterias de colesterol demoniaco, hoy es un bálsamo para nuestro sistema digestivo y el mejor lubricante de nuestro riego sanguíneo.

Una vez más la ciencia llega tanto para derribar tabúes como levanta nuevos muros de incomprensión. Así que la mantequilla se pone de moda porque es saludable, tomada con moderación, y China arrambla con ella, en Norteamérica se dispara el consumo y Francia se queda sin leche para fabricarla. Estamos ante un caso similar al renacer del aceite de oliva de hace unos lustros: la mala grasa que en realidad era una bendición.

La ciencia -como se puede comprobar- se ve arrastrada por el comercio y la moda en un mundo ultracomunicado y mentiroso.

Los que tratamos de reflexionar al hilo de los acontecimientos, recelamos de todo. Pronto recuperaremos a Descartes, el filósofo de la duda, como única guía para andar por este mar de cristales. A estas alturas, quién lo diría, lo más atinado puede ser fiarnos más de nuestro instinto y costumbres que de las mil “evidencias científicas”. Porque aquí cumple recordar que nadie indicó a la madre la temperatura del biberón para su bebé, ni cuál era el grado de acidez razonable del vino que bebimos, nadie. Todo llegó gobernado por la observación, el hábito y la costumbre.

Los nuevos tiempos obligan a conducirnos de esta manera. Dios, ¿quién fue el canalla que ordenó achatarrar el sentido común para sumirnos en el desconcierto de las “evidencias científicas”?

 

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.