Ese ogro llamado 155

Paula Nevado
Fotografía: Paula Nevado

Ahora resulta que el nuevo ogro se llama 155, ese artículo de la Constitución nunca utilizado pero que los independentistas catalanes y su ruidosa cohorte de palmeros han resuelto definir como el mal absoluto, aquello que llevará el conflicto catalán al clímax del enfrentamiento y al cisma definitivo con España.

¿Y por qué? Porque han decidido marcar una raya infranqueable en el resultado (?) del referéndum ilegal de 1 de octubre. Un antes y un después histórico. El 30 de septiembre Cataluña era una nación oprimida por España que su pueblo liberó el día 1 de octubre de la manera más democrática conocida en la historia: votando. Así que es imprescindible discutir -incluso con ferocidad si fuera necesario- la nueva amenaza, esa que trae bajo mano el artículo 155 que no es otra que despojar a la república de Cataluña de su independencia ganada y proclamada el día 9 en el Parlament.

Puigdemont nunca dará a Madrid satisfacción alguna, ni admitirá lo que le pide el gobierno: ni confirmará ni negará que ha declarado la independencia. Pero se reafirmará en que jamás se retractará de lo que ha proclamado. Intentará ir reuniendo cada día hasta el 19 de octubre nuevas secuencias del hostigamiento al que le somete Madrid, y singularmente Rajoy, hasta que la colección de afrentas pueda competir en dimensión con las cargas policiales (históricas) del 1-O.

Los dirigentes catalanes intentarán aprovechar esta tregua para el diablo que da el gobierno para dar un paso más allá: generar más dudas en Europa sobre Madrid y su gobierno y atraer a más catalanes para la causa. Creen que la batalla política de la ilegalidad en que se encuentran la van ganando, que la mayoría (incluso Bruselas) apuesta por el diálogo y se olvida del golpe de Estado judicial dado. Así que los sumarios abiertos por los jueces terminarán siendo solo los rescoldos de la represión del Estado, algo que habrá que ir finiquitando, la materia con la que hacer transacciones políticas.

Y piensan de esta manera porque se creen más fuertes que el Estado, su gobierno y los partidos constitucionalistas; más determinados que las empresas que abandonan el viejo condado y, por supuesto, que la mayoría de catalanes que observan este proceso horrorizados. Las torpezas garrafales del gobierno el 1-0 y la no gestión catastrófica del conflicto durante años le llevan a albergar grandes esperanzas de futuro. Porque el general Rajoy (mil veces derrotado en Cataluña) continúa al frente de la nación española, porque los socialistas llevan demasiados años sin dar dos pasos seguidos en la misma dirección y porque el esqueleto que exhibe España tras la gran crisis económica, la corrupción y el populismo rampante les ayuda.

 

Bandolerismo político

 

Puigdemont, para pasmo de la inteligencia, se ha convertido en un personaje popular. Tan repudiado como admirado, muchos se solazan en la contemplación de sus alucinantes desplantes, su desprecio por nuestro ordenamiento jurídico y el bandolerismo político con el que se maneja.

Ahora la nueva escalada política de Rajoy será la más escarpada puesto que todo lo que realice, incluso siendo el más escrupuloso en el cumplimiento de la ley, parecerá nefasto políticamente. Pues Rajoy está ya catalogado como un político nefasto y los viejos rockeros de la democracia que piden desde hace semanas la utilización del 155, unos desfasados.

¿Salvarán a Pedro Sánchez de esta? De momento lo han colocado ya en el infierno, aunque aún no ha revelado en qué círculo lo han puesto a caminar. Así que queda un largo partido. Como se dijo hace tiempo del viejo equipo de fútbol de Pontevedra: hay que roerlo.

PAULA NEVADO
A Paula Nevado, su inquietud y sensibilidad familiar, le han llevado a formarse en diferentes disciplinas creativas y trabajos artesanales. Desde hace años se las tiene con la luz y sus caprichos para adobar con ellos las imágenes que le interesan. Con esta colaboración traslada de manera abierta la búsqueda del mundo que solo puede capturar su ojo. Puedes seguir su trabajo en Instagram: @paula_nevado

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Un comentario en “Ese ogro llamado 155”

  1. La Constitución como norma suprema y su aplicación por el único sujeto soberano que reconoce la Constitución, el pueblo español y en las dudas sea cual sea el gobierno, siempre con la Constitución u+y el gobierno legal y legítimamente elegido, y hoy como en julio del 36, o en febrero del 81.
    Y el divorcio para negociarlo requiere de que ambos sea sujetos de esa posibilidad y aquí sólo hay uno, el pueblo español pero no el catalán separatista y el resto de los españoles incluidos catalanes no separatistas y el Parlamento del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte suprimió los poderes del Parlamento del Ulster hasta que se volvió a la legalidad y punto.
    Y reformas constitucionales que reconozcan soberanías compartidas o soberanías diferentes a la del pueblo español en su conjunto, por mi se las pueden ir ahorrando porque mi voto es NO y sobre si nacionalidades y nación SIN SOBERANÍA sino como hecho cultural e histórico en su formación es lo mismo, pues no voy a perder tiempo con eso una vez asentado lo anterior de la soberanía del pueblo español como conjunto, pero entonces Aragón ¿qué es? ¿y Castilla y León y Andalucia y …?
    Y por cierto me importa eso mismo si no sé qué competencia en mi comunidad la tiene la Administración autónoma o la general del Estado pero no es compatible igualdad en sanidad, educación, etc. y competencia autonómica por pura lógica.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.