Juego de máscaras

Juego de máscaras
Fotografía: Juego de máscaras
Juego de máscaras
Juego de máscaras

A nuestra clase política -y singularmente al Gobierno- la explosión separatista catalana y luego el recrudecimiento terrorista del islamismo (atentados en París, angustia europea y preocupación mundial) le está viniendo demasiado grande. De momento se están cubriendo con declaraciones tronantes; también la desmesura del otro enloquecido hace que los veamos más razonables y necesarios. Pero esta especie de bula que le otorga una sociedad desconcertada no dura demasiado tiempo. Muy pronto preguntará cómo van a solucionar todo esto. Y no tienen respuesta; ninguno sabe por dónde caminar. Y, además, estamos en campaña electoral, ese corto espacio de tiempo en el que un error, solo uno, les puede hacer perder decenas de miles de votos.

Así que ha empezado de nuevo el juego de máscaras. El que siempre fue belicista, ahora se ablanda hasta parecer un probo pacifista (PP) y aquel que llegaba para regenerar nuestra democracia emponzoñada, anuncia que estaría dispuesto a enviar tropas a la misma Siria (Ciudadanos). Los socialistas afirman que este gran quilombo lo debe dilucidar el Gobierno junto con el Parlamento que surjan de las elecciones de diciembre, que ahora es el momento de hacer balance de la legislatura y del debate de alternativas. Podemos, quien lo diría, no dice ni una cosa ni otra. O mejor, su líder Iglesias habla tanto que hasta el periodista más sagaz tiene dificultades para encontrar un titular.

Pero aunque todos desearían que el mundo se congelara mientras dura la batalla electoral, éste y los hombres que lo mueven están demasiado irritados. Un Hollande sobreactuado (mitad napoleoncito, mitad Miterrand con manguitos) llama al mundo a una cruzada contra el ISIS, a la manera -aunque con un alcance mucho menor- que hiciera Bush Jr. tras los atentados de las torres gemelas. Y quiere respuestas inmediatas. En el frente catalán, Mas, puede ser investido presidente bien pronto y algunos pasos sonoros dará.

¿Qué hará entonces el Gobierno?¿Qué posición adoptarán los demás partidos? Pavor, tienen terror a posicionarse porque no están seguros de nada y temen que el atrevimiento les termine por costar votos. Así puede ocurrir que quienes ahora niegan la guerra, el 21 de diciembre sostengan lo contrario, y aquellos otros que hoy aborrecen a ese movimiento llamado Juntos por el Si más la CUP, el 22 les interese hacer manitas con los separatistas por aquello de un puñado de votos que necesitan en Madrid.

Juego de máscaras, ilusionismo electoral y cinismo político. Todo por el voto y porque no saben qué hacer. Ahora llaman a esta forma de ocultarse tacticismo, cuando siempre se entendió por cobardía. Incluso identifican con la magia a la manera en que Rajoy se defiende las últimas semanas. Definitivamente, los diccionarios que pare la RAE no valen para que logremos entender lo que nos dicen.

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Un comentario en “Juego de máscaras”

  1. Sí, el trasvestismo ha calado como fenómeno generalizado en ese club en el que sólo una cosa se respeta, mantener el asiento caiga quien caiga y pase lo que pase.
    Y en ese club de buscadores de asiento donde si alguien cree que algunos tienen creencias e ideología apañado va, se aposentan los técnicos de marketing que mas da vender Elena que Omo que un candidato u otro y el pudor y el respeto propio cede a la posibilidad de obtener unos votos. Puro espectáculo a la americana que ya empezó con esa escenografía del ¿líder? rodeado de la cla.
    ¡Qué complicado se ha vuelto esto! Antes era votar lo que querías y ahora es votar para evitar el peor mal …
    ¡Qué suerte que haya un gobierno con un parlamento incapaz de aprobar más ley que la de presupuestos y así tengan que gestionar con lo que nos ahorraremos nuevos bodrios legales …
    En fin todos al salón a lucir cual escorts – es la moda,antes se llamaba eso de otra forma – en este pase hasta el 20 de diciembre. Claro que peor era lo del asesinado ese día.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.