Europa cava trincheras

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Fotografía: Europa cava trincheras.www.elcomercio.es

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Mueren decenas de personas en París ametralladas por terroristas. Como viene ocurriendo en Oriente Medio desde hace años. El terror nos iguala. En realidad es la misma bomba la que nos acribilla y a ellos revienta. Occidente y el mundo musulmán estamos metidos hasta las trancas en una charca de odio y fuego, de tal forma que la muerte y el horror (esas decapitaciones en directo para el mundo) parecen no tener fin.

Estas guerras vienen desde siempre, desde la Biblia. Pero hubo un momento en que los europeos (ilusos) creímos que el hombre democrático podría limar los efectos del odio y controlar el temblor del dedo del soldado ante el gatillo. Fracasó muy pronto. Estamos como en el siglo XII: de Cruzadas. Las bombas estallan en París o Damasco y ninguna frontera (ni siquiera esa fosa de agua gigante llamada Mediterráneo) logra impedirlo. El poder, el dinero y la ira tumban todas las murallas que los Estados (¡qué farsantes!) se aprestan a levantar a toda velocidad en los últimos tiempos.
Parece increíble, pero la única medida clara dada por el Gobierno francés la noche del viernes al sábado pasado fue que nadie saliera de su casa. Todos encerrados. Un país atabicado. Supongo que algo similar ocurriría cuando las sirenas anunciaran la llegada de la aviación nazi sobre París. Cambian las maneras y algunos actores (todavía se ven pocos soldados por las calles de Europa) pero los efectos de las guerras son los mismos siempre: muerte y miedo.

Algunos responsabilizan del recrudecimiento de las hostilidades entre los vecinos del Mediterráneo y sus aliados a la rudeza de los israelitas -clavados como granitos en el corazón del infierno-, a la patosería criminal de Bush Jr y su grupo salvaje de dirigentes y a los ayatollah y ulemas que transforman el Corán en una hidra. Pero a estas alturas importa menos quiénes son los responsables, sino qué podemos hacer para salvarnos.

Las respuestas que se nos ofrecen alarman aún más. Bombardeos (Rusia, Francia, de nuevo Estados Unidos, sobre la zona caliente de Siria y entornos) y más alambradas y controles en Europa. Los prepotentes occidentales que nos gobiernan creen que si logran que el fragmentado mundo musulmán guerree entre sí, se aliviarán nuestros males. Parecen olvidar que la batalla entre sunníes y chiitas, cuando se da, sucede en todas partes, o sea, también en París, Londres, Barcelona, Berlín, Marsella….

Los europeos estamos metidos en  un buen lío. Poco a poco vamos dejando de ser espectadores del horror para convertirnos en protagonistas. Ya dejamos de ser retaguardia o almacén logístico. Aunque no lo creamos, estamos cavando trincheras.

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2 comentarios en “Europa cava trincheras”

  1. Hace unos días comenté que me gusta lo que escribes y como lo escribes, pero no se porque se perdió en estas redes.
    Pepe aunque no te diga nada me gusta.
    Aurelia Medina

  2. Pepe la verdad, que me identifico plenamente con lo que escribes me encanta; ajustaría quizás el titulo «el miedo cava trincheras».
    Tenemos que aprender a convivir con el miedo y ser más razonables. Gracias.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.