Hamburguesas Negras

Teresa Muñiz. Intuir la Unidad. Acrílico sobre tela 195 cm x 130 cm. 2006
Fotografía: Teresa Muñiz. Intuir la Unidad. Acrílico sobre tela 195 cm x 130 cm. 2006
Teresa Muñiz. Intuir la Unidad. Acrílico sobre tela 195 cm x 130 cm. 2006
Teresa Muñiz. Intuir la Unidad. Acrílico sobre tela 195 cm x 130 cm. 2006

Mi amiga Matsuki transforma su cara, ojos, cuello, espalda y brazos en un gesto de dramática decepción al comprobar que, en España, Burguer King no vende hamburguesas negras. Ella creía que esta multinacional de la carne prensada, que se anuncia con los movimientos ortopédicos de un muñeco sin gracia al que llaman King, las ofrecía también en Europa. Antes de bajarse del avión en Barajas ya se relamía al verse tomando su «big black» en una hamburguesería del mismo aeropuerto.

Ella, que ya no es una jovencita, se ha aficionado como una adolescente y de manera súbita, a su fuerte sabor a tinta de calamar y esa pimienta negra y suave que se diluye entre la carne. Esta hamburguesa es la sensanción y el éxito de Tokio desde finales de verano ( McDonald’s contraataca con otra similar) y las colas en las tiendas que la preparan llegan a tener centenares de metros los viernes.

Pero en España se desconoce, como en el resto de Europa. «¡Qué le pasa a Europa! -se lamenta Matsuki-. Cada año que vengo la veo más apagada». No le falta razón. Las innovaciones de mercado se dan en Asia/Pacífico; hasta allí vuelan para darse a conocer artistas y modistos, cocineros e inventores, empresarios y visionarios de los calidoscopios más diversos. Porque Europa «ya no es una oportunidad». Aquí triunfan, para nuestro desánimo, las marcas blancas, o de fabricante, y la deflación de los alimentos. Las grandes marcas, ya saben, Coca-Cola, Nestlé, Danone, etc, deben de haberse hecho líquidos al leer el informe de Competencia Europea que sostiene que la marca de distribuidor ni perjudica a la competencia, ni reduce en nada la innovación en el sector: no se innova más por causa de la crisis financiera, en tanto que la competencia entre tiendas y productos ha aumentado en los últimos diez años.

¡Toma ya!. Imagino a más de un dirigente empresarial de multinacional alimentaria estudiando ahora con todo afán llevarse sus mejores chispas y los bífidus de gala hasta las tierras de los dragones y los cerezos, dejando aquí los restos de sus burbujas, algo así como el recuelo de las cervezas de a cuarenta céntimos con que riegan los gaznates de nuestros jóvenes y parados.

Pero aquí no acaba la cosa. Esa sensación empresarial que venía siendo DIA desde hace un tiempo se atasca en la bolsa. En tres meses ha caído más del veinte por ciento. La causa no cabe atribuirla a una mala gestión o graves errores estratégicos en el enfoque del negocio, no, se debe de manera principal a la deflación de los precios de la alimentación, una caída tan feroz de valor que los deja sin margen. Y claro, cuando el inversor observa que su acción no rinde, se marcha a otra parte.

El dato que nos trae DIA -la única empresa de distribución española que cotiza en bolsa– nos anuncia que el resto de cadenas andará más o menos en las mismas: haciendo miles de ecuaciones para que el pollo les deje el céntimo. Así las cosas, cuando además la demanda de consumo continúa bajo mínimos, ¡cómo podría encontrar mi amiga tokiota su hamburguesa negra en Madrid!. El nivel de exigencia que impone Berlín nos lleva a un austericidio tal que grandes masas de población no podrán acceder bien pronto siquiera a los cinco botellines de Cruzcampo, con su ración de bravas, por cuatro euros.

Ah, la hamburguesa negra, de tinta de calamar, carbón de bambú negro y pimienta negra, vale en Japón su equivalente a siete euros. Con ese capital se atiborran cuatro adolescentes españoles en cualquier hamburgueseria periférica. Y les queda margen para refrescos de marca blanca.

TERESA MUÑIZ es asturiana pero hecha en Madrid, donde estudio en laEscuela de Bellas Artes de San Fernado, y vive. Crea y enseña pintura desde siempre. La abstración, el color, la determinación y el misterio son los puntales de su obra. Admira algunas de sus pinturas en su web.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.