Elecciones Tristes

Ilustración de Malagón
Fotografía: Ilustración de Malagón
Ilustración de Malagón
Ilustración de Malagón

Elecciones europeas a la vista, puf, qué rollo. De nuevo a las urnas ¿para qué?, ¿quién tiene ganas de votar sobre algo que está tan lejos, cuando la urgencia está en nuestros corazones y nuestras cosas, y no hay político que le haga caso?. Ésta podría ser una reflexión tipo del votante decepcionado que muda hacia el abstencionismo con bastante razón. La aceptación del político y el banquero ha caído en picado en los últimos años de crisis. Los últimos, a causa de su avaricia infinita que llevó a nuestro mundo a la crisis, y a los políticos porque no lo impidieron.

Pero bien entrados en 2014 con el campo repleto de cadáveres y las heridas muy abiertas aún, parece que las grandes batallas van acabando. El banquero se repone rápidamente (como los gatos) ¿y el político?. A éste le llevará más tiempo recuperar parte de la aceptación que tuvo. La derecha lo intenta a base de golpes de autoridad y propaganda, los grupos minoritarios de todo signo alanceando con rabia la barriga de los grandes partidos buscando que le caigan sus votos como garbanzos, los nacionalistas marcando con pintura roja las fronteras… ¿Y los socialistas? Éstos no saben todavía el camino por donde ir, y ni siquiera tienen un discurso definido. La tormenta de la crisis los encontró en medio de la rambla y sus bajas fueron enormes.

Pero más allá de que la tropa política se parezca tanto a la estampa en sepia de un ejército en retirada, lo que se ventila ahora es qué podemos hacer para que nuestra Europa valga de nuevo la pena. Porque hasta que los alemanes decidieron cobrar su deuda (?) agarrándonos por el cuello, esta fue una madre ubérrima para España. Ahora sabemos que no solo da, sino que también castiga con severidad. Pero es la única madre que tenemos.

Bruselas/ Berlín mandan más que Madrid, Barcelona o Sevilla. Es mejor no darle la espalda, aunque solo sea por interés, y aún a riesgo de que, después de todo, Merkel le dé una patada al tablero. Pero incluso ella dejará de mandar un día. Y ya sabemos que esto de la construcción de Europa no es el sueño fácil que nos hicieron creer Kohl, Delors o Felipe González. Todo es más lento. Tan premioso, que en ocasiones perece que la historia crece hacia atrás. Putin, Ucrania, Estados Unidos, las torpezas de Bruselas, la tozudez interesada de Alemania … Elecciones europeas, puf.

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2 comentarios en “Elecciones Tristes”

  1. Los alemanes decidieron cobrar su deuda después de que toda Europa le había perdonado una deuda cuantiosa, y de que la UE le había permitido infringir las normas de déficit durante varios años.

    Esa irrupción de la hegemonía alemana, seguida de lo que se ha ido constituyendo como la «Liga del Norte» es la cuña que puede terminar fracturando una Europa de cuyo proyecto queda una sombra o espectro, sin color, sin sabor y sin atractivo

  2. «Los últimos, (lo bamqueros) a causa de su avaricia infinita que llevó a nuestro mundo a la crisis, y a los políticos porque no lo impidieron.»
    ¿Acaso los políticos no fueron, y son, también codiciosos además de otros muchos calificativos, y ninguno halagador?

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.