La Muerte del Titán

Adolfo Suárez ha muerto. Aunque en realidad llevaba demasiados años entre la realidad serrada y el delirio. Pero ya descansa para siempre. El luto de España es inmenso. Nadie como él hizo tanto por la libertad de los españoles. Nadie. Por ello deberíamos honrarle como hacía la vieja Roma imperial cuando sus mejores generales victoriosos caían en la batalla postrera. Hacer gloria de la obra política de Adolfo Suárez nos debería llevar a todos los españoles a las plazas de nuestros pueblos y ciudades para dedicarle un minuto de silencio y cinco de aplauso. Recordar a Adolfo Suárez se llama democracia: reivindicar también ahora la democracia.

Nadie como él combatió con tanta pasión y heroísmo (a pecho descubierto) contra las arpías del régimen de Franco que pretendían seguir manteniendo al país en su cárcel. Nadie. Él llegó a retorcer los barrotes de la dictadura a través de los cuales, luego, nos colamos todos para ver la luz. Ya sé que venía de la falange y que llegó a ser Secretario General del Movimiento. Pero bendito sea para siempre este falangista al que muchos de los suyos llamaron TRAIDOR y patearon su figura como si fuera un pelele a medida que autorizaba la legalización del PSOE y PCE, amnistiaba a los presos políticos, promovía la Constitución, traía la reforma fiscal, propiciaba el divorcio…

Aplaudamos su memoria y pensemos como él actuó: la libertad y la democracia nunca son otorgadas sino que hay que pelearlas hasta conseguirlas. Hoy, aquella democracia española que se concretó en la Constitución del 78 se nos hace líquida y, como el agua, difícilmente podemos retenerla en las manos. El mejor regalo que pudiéramos hacer a su memoria es afanarnos, de nuevo, en hacerla sólida, concreta y respetable.

Muere Suárez en el momento en que nuestros gobernantes ignoran (o desprecian) los fundamentos por los que tanto luchó. No le desmerezcamos. Reflexionemos simplemente sobre lo que hemos perdido en la última década. Si anotáramos en un papel los destrozos, olvidos, renuncias y otras incurias nos alarmaríamos. Sí, ha muerto un titán de la democracia española.

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4 comentarios en “La Muerte del Titán”

  1. Completamente de acuerdo. Si los tres días de luto decretados por el Gobierno sirvieran para que al cuarto todos comenzáramos a luchar de nuevo por la democracia, Suárez vería recompensada su memoria. El murió sin acordarse de lo que hizo. Pero nosotros estamos aquí para recordárselo a los políticos de ahora.

  2. VIBRANTE HOMENAJE EL TUYO, PEPE. BRAVO! SIN ESCAMOTEOS PARTIDISTAS. ESTAMOS EMPEZANDO A SABER LO QUE SIGNIFICA UN AUTÉNTICO HÉROE. QUIZÁ UNO DE LOS MAYORES DE LA DEMOCRACIA NUESTRA. HAY FIGURAS QUE CRECEN CON EL TIEMPO, EN TODO, Y ES EMOCIONANTE SER TESTIGOS. AÚN .

  3. Magnifico Pepe, un gran homenaje a un personaje en el que al principio de la caida de la dictadura no creiamos, y se comporto por un TITAN, luchando contra todo el organigrama existente y que nos llevo a la democracia. No perdamos la esperanza de que los politicos mediocres que tenemos, sean capaces de aprender algo.

  4. Precioso recuerdo Pepe y… tan merecido!!Yo siempre creí en él,su rostro y su mirada eran transparentes y coherentes con lo que transmitía.Ante un panorama tan mediocre y corúcto, que falta nos hacen políticos de esta raza!

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.