La Insensibilidad

El Roto
Fotografía: El Roto
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Arranco esta nota con un título que bien pudiera ser de una obra de Milan Kundera, el novelista checo escrutador de almas. Pero, que yo sepa, él no ha profundizado en ese paraje tan oscuro del espíritu que no llega a palpitar cuando se expone ante el horror. Sin embargo, es la insensibilidad ante el dolor y el sufrimiento del hombre, el mal que más crece en nuestro mundo desde hace años. Pareciera que existe un maligno oculto que nos inocula con sigilo pequeñas dosis de una vacuna que nos conduce poco a poco a ser inmunes ante todo espanto.

Hago esta reflexión cuando llevamos semanas observando el pulso, desigual e inhumano, que se desarrolla en Melilla entre las fuerzas de seguridad españolas y marroquíes y un puñado de desheredados de la tierra que buscan trabajo, pan y techo; una batalla, con sus muertos y «sus cortados en pedazos» que a nadie del Gobierno le ha producido siquiera una lágrima, en tanto que su discurso represor continúa dominando; el Parlamento se altera aunque pronto calla, y en la prensa las voces contra la barbarie proceden sólo de francotiradores.

¿Qué debería ocurrir para que una mayoría social salga a la calle y grite «basta»?: ¿que haya más muertos, que las cuchillas trenzadas en las alambradas desangren a media África, o que los desesperados muden su piel negra por la nuestra blanca?.

Se nos alarma con una invasión de africanos primitivos y portadores de enfermedades, y se nos engaña afirmando que vienen a por nuestro pan tan escaso. Pero nada de ello es cierto. La única verdad es que en la barriga nos crece el cáncer más horrible que puede alcanzar al hombre: la insensibilidad. Insensibilidad para estremecerse ante la crueldad ejercida sobre el otro, insensibilidad para percibir el horror allí donde aparece, insensibilidad para compadecerse y reconocer con rapidez esa emoción llamada piedad que tan antigua se nos va quedando. Sí, permitimos que la guardia civil y unos políticos asustados y torpes resuelvan a su manera un asunto que es privativo de nuestras sociedades libres, democráticas y humanas.

Cáritas acaba de informar que son centenares de miles las familias y niños españoles en el límite de la supervivencia. El Gobierno se ha apresurado a negarlo. ¿Acabaremos siendo insensibles ante la desnutrición del vecino?.

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Un comentario en “La Insensibilidad”

  1. Complicado tema donde los límites son un dilema porque ¿Qué cabe hacer, facilidades de entrada? Es el problema de la película de Buñuel con el perro y el lazo al cuello. Resolver los problemas de África, el primero de los cuales es el conjunto de regímenes cleptómanos dictatoriales existentes y ya está bien despues de 60 años de lo del colonialismo europeo, al pan, pan, porque no pocos países están hoy 60 años después mucho peor que hace 60 y con menos libertades y pan, ni comentarlo y eso, ¿por qué es? y hasta que se resuelva, ¿qué hacemos con una diferencia que por muy mal que se esté es abismal con lo de detrás de menos de 30 Km … ? puertas abiertas, facilidades de transporte, … y es duro, claro que es duro, pero dígame alternativas, problemas me basto sólo para enumerarlos.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.