País en Muletas

Nuestro rey no ha tenido una buena entrada de año. La bendición de su cumpleaños se le atragantó cuando leía con aturrullada dicción – y acaso memoria – el discurso acostumbrado de la Pascua Militar que se celebra el día de Reyes. Luego, un paisaje dolorido de muletas, caras circunspectas de militares bien penachados de insignias que proclaman honores y políticos atónitos, vino a definir el cuadro. Todo pareció la metáfora más acabada de la España del momento: un país que camina apuntalado por muletas.

Algunos, los disconformes de siempre, se apresuraron a recordar aquello de la República, como si la república fuera un avión cargado de maná y bendiciones que pudiera regar a los españoles hasta saciarlos por completo. Pero otros – acaso la mayoría – ya no ven los achaques del rey y la zaragata permanente de la Casa Real como episodios menores y pasajeros. La preocupación aumenta. Porque sobrecoge contemplar al padre simbólico bien jodido y no observar al tiempo, y a su alrededor, otra cosa que resignación, espera y quietismo. Es decir, conservadurismo de la peor especie, el que aconseja que lo que haya de venir, vendrá. Por ello, llamó tanto la atención la declaración – eso sí, expuesta con encogida prudencia -, de Susana Díaz, la presidenta andaluza, cuando advirtió algo así como «bueno, pero algo habrá que hacer». Algo es algo y tiene mayor interés si viene de parte de alguien que anuncia esperanzas.

Porque todo ha de acelerarse en aras de la reconstrucción de nuestro parque institucional que viene padeciendo tantos arreones como la familia media española y que, igual que ella, está hecho unos zorros. El gobierno, y todo lo que arrastra, sólo se ocupa del «homo economicus», o sea de la parte animal que nos distingue como mamíferos, y se olvida de todas las demás cualidades que nos hacen ser precisamente hombres. Nuestras principales instituciones padecen un mal parecido a la aluminosis, aquella enfermedad que afectó a miles de edificios construidos con cemento: se descascarillan y comienzan a desmoronarse. Es así que muchos vemos España entibada. Hora es ya que nos empeñemos en fortalecer sus huesos. El conservadurismo no nos salvara del derrumbe.

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Un comentario en “País en Muletas”

  1. Ciertamente, ni tampoco la República sin más, porque Guinea Ecuatoral es una república que además no necesita de procesos complejos como los gurtelidos, barcenasidos, eretidos u otras especies porque va todo en el mismo precio, ni de reformas constitucionales cual bálsamo de fierabrás, ¿cuáles y sobre qué por cierto, mantras aparte?, ni de discursos mantendores de ineficiencias en la asignación de recursos públicos en inversiones a mayor gloria del cacique local sea en aeropuertos, en unos AVE sin pasajeros salvo cuasi gratis total a costa de la educación, la sanidad, la inversión en I+D+ i, y eso, algo habrá qué hacer … pero si además se sugiere qué, cómo y cuándo, sería de agradecer o será algo así como aquello de lo de la revolución pendiente de Girón el tantos años ministro de Trabajo de Franco y por cierto … ¿la reforma fiscal ensanchando bases tributarias, cerrando desgravaciones y acomodando la fiscalidad a las rentas, todas las rentas, incluso con mente amplia y vigilante del contexto internacional, para cuándo? ¿Como la revolución «gironiana» pendiente entre tanto ruido y discurso de algo habrá que hacer, reformas constitucionales, etc.?

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.