Jugar con Perlas

Cristóbal Montoro en el Congreso de los Diputados (EFE)
Fotografía: Cristóbal Montoro en el Congreso de los Diputados (EFE)
Cristóbal Montoro en el Congreso de los Diputados (EFE)
Cristóbal Montoro en el Congreso de los Diputados (EFE)

El ministro Montoro ha vuelto a liarla. Aunque la verdad, desde que llegó al ministerio no ha habido un día sin zapatiesta de platos volando y cristales rotos en la cocina más golosa del reino, Hacienda. Exigido por su jefe Rajoy para que deje a los «hombres de negro» sin la munición con la que luego cargan contra él Merkel y la Comisión en el Consejo de Ministros de la UE, este hombre hace de todo; en especial, el trinchado para que el déficit público no se desborde. Es tal su empeño por recaudar que no repara donde mete la guadaña (o sí, pero esa es materia de otro comentario). Así, por ejemplo, nuestro sector cultural y del espectáculo se hunden arrastrados por bloques de cemento llamados veintiuno por ciento. Las pymes no consiguen un crédito ni por error y hasta puede arrojar a las grandes empresas eléctricas al precipicio mismo de las pérdidas.

Claro que la escabechina de altos cargos e inspectores que se viene materializando en la Agencia Tributaria, incorpora nuevas semánticas a nuestro estado de sitio fiscal. Ahora conocemos que, además de freírnos a impuestos, se pretendería indicar a los profesionales de la inspección cómo, dónde y a quién hacer esto o aquello. Debe ser superlativo el conflicto pues están cesando a responsables nombrados por ellos mismos hace escasos meses y camino van (han relevado a 9 de 16) de remover a la práctica totalidad de la dirección del organismo encargada de la gestión de impuestos.

Muchos han advertido que se trata de una purga, o que se le parece mucho. Por ejemplo, Rubalcaba. Y es ahí donde ha hecho pie nuestro chinito de Jaén y se ha dado impulso para salir de las cuerdas. Todo se debe, ha comentado a varios periodistas, a que «Hacienda estaba llena de socialistas». Acabáramos. Ya encontró la solución definitiva. El problema venía causado por tanto socialista infiltrado.

A partir de ahora, pensará, todo acabará por amansarse. Sus votantes aliviados, sus medios rearmados y Rubalcaba que siga pataleando. Por qué jugar a las canicas con los cimientos del Estado: policía (nueva legislación de seguridad ciudadana), justicia (los presidentes del Constitucional, del Supremo y Consejo del Poder Judicial y la Fiscalía del Estado en manos de amigos o más) y Hacienda (lo que venimos contando) no sólo es posible, sino que sale gratis y resulta altamente provechoso.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.