De Toros

El ministro Jose Ignacio Wert
Fotografía: El ministro Jose Ignacio Wert
El ministro Jose Ignacio Wert
El ministro Jose Ignacio Wert

El país va camino de convertirse en una escombrera. Es tal la obsesión del Gobierno y sus escoltas por que no se vea el culo pestilente de nuestra ruina en marcha, que promueve o alienta todo tipo de calamidades colaterales para disimular el hedor. A las tasas judiciales inasumibles de Gallardón le suceden, sin el necesario respiro, las embestidas de el ministro Wert sobrevenido en toro bravo. Todo ello para distraer al personal que enfila las fiestas de fin de año sin prestación de desempleo, ni paga extraordinaria. Los abuelos no dan más de sí mismos con sus pagas menguantes y las remesas de hijos o padres emigrantes aún no son sustanciosas. El Gobierno, a falta de ideas y determinación, trampea, esconde o engaña según vengan los acontecimientos, y siempre exagera el espectáculo patrio. ¡Fijémonos en la peripecia judicial y carcelería de Díaz Ferrán encerrado en una prisión de Madrid con un lingote de oro en la boca a modo de calmante!.

El filón de un Zapatero culpable de todo ya sólo alcanza para mantener viva la irritación de los militantes inmarcesibles, y hasta los juegos malabares con los números del «chinito de Jaén», Cristóbal Montoro, dejan de hacernos gracia. ¡Hasta los grandes defraudadores a los que puso alfombra roja pasan de él!. La portavoz Santamaría, una mujer de voz estupefacta como su mirada, comienza a ser corte mínimo de telediarios a los que pocos prestan atención. De Rajoy mejor no hablar, es sólo silencio.

Es por ello que nuestro gobierno necesita el concurso urgente del toro bravo que traiga emociones a esta piel tan suya que es España. Cuando ese que ahora corretea la plaza pública, ardiente y veleto, se agote, otro vendrá. Porque de lo que estamos bien surtidos en España es de reses bravas, o moruchas, o de carne, pero ganado al fin. El ejecutivo tiene a mamo un buen surtido de acontecimientos con pegada a los que dar vuelo. Así que nos sobrevenga el segundo rescate – estos largos meses de dudas no son más que un sobeteo a la opinión pública para que le parezca aceptable el «sí, quiero» de Rajoy-  los toros apuntarán sus defensas contra Bruselas. Señor Almunia, vaya usted entrenándose en los mejores tentaderos de la fría Castilla o de las sierras andaluzas, pues le van a apretar bien y muy pronto.

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2 comentarios en “De Toros”

  1. Pepe. lo que necesitamos es que el toro bravo que suelten en la plaza para sustitiuir a los toros de esta derecha, ultarconservadora y ramplona, pegue buenas cornadas, si le intentan dar una larga cambiada¡¡¡¡

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.