DE PUCHEROS Y COPAS. Otoño en las Subbéticas o Cuando los Montillanos Levantan el Velo de sus Vinos

Teresa Muñiz. Sin título- Acrílico sobre lienzo 40 cm x 40 cm - Año: 2011
Fotografía: Teresa Muñiz. Sin título- Acrílico sobre lienzo 40 cm x 40 cm - Año: 2011
Teresa Muñiz. Sin título- Acrílico sobre lienzo 40 cm x 40 cm - Año: 2011
Teresa Muñiz. Sin título- Acrílico sobre lienzo 40 cm x 40 cm - Año: 2011

Cuando el otoño se precipita para diciembre y las nieblas suplantan a las lluvias, los vinos de Montilla-Moriles han dejado de cocer y se hacen carbónicos y dulces. A la vera misma de las cepas peladas y oscuras, aquellos hombres que cortaron la uva pedro ximénez  en el verano tardío, varean las primeras aceitunas. Son arbequinas. El caño de las almazaras ya fluye. Es un aceite clorofílico, sabe a manzana y huele  a vuelo de alondras. En las molturadoras de Montilla o Aguilar o Baena los cagarraches hunden el pan tierno recién traído de las tahonas en los caños de aceite caliente y, al caldear el día, se abren de pulmones ante los brocales de los conos despejados de sus témpanos y alancean con sus catavinos  el velo que cubre el vino niño que apenas está naciendo. El universo mediterráneo, es decir, nuestro mundo, se concentra estos días en este espacio único desde el que la paloma dejara caer la rama de olivo y el soldado furtivo de los Tercios pinchara un injerto de pedro ximenez en estas tierras albarizas.

Y siempre fue así. Festejos humildes de otoño adornados con largos tragos de vino tierno eran un hábito, una costumbre doméstica, hasta que la Cofradía del Vino y la Viña de Montilla, un grupo de románticos añorantes del fino de la tierra que olfateaba cómo las bebida foráneas arrinconaban sus néctares, dispuso que la intimidad familiar saliera a los patios y las puertas de los lagares para convertir el rito íntimo en una fiesta compartida, una romería devota de sedientos del vino nuevo (y viejo).  A esta osadía maravillosa la llamaron Ruta del Vino.

Pasados treinta años, esta penitencia ardorosa del vino ha hoyado todos los lagares de la sierra montillana, llenado con placas conmemorativas las recoletas cocinillas de las bodegas y mostrado a numerosas celebridades de la cultura y la política la grandeza de unos vinos chiquitos, entre pálidos y verdosillos, limpios y suaves con recuerdos a pan de horno y dulcecillos ligeros.

El éxito ha sido tan grande que ya la Cofradía casi no es necesaria. Empresarios y diputaciones; hosteleros y trotamundos se encargan de trasegar por este fenómeno (entérate bien leyendo «Los nuevos vinos de tinaja«). Estos  pioneros han vuelto a las sacristías de las bodegas para celebrar la llegada del vino nuevo como se hacía antes. Retornan a la intimidad discreta y gozosa.  Dan buenos tientos a los cántaros de hojalata y en tanto pasan la palabra al saludador del vino.

De esta manera celebran los andaluces, cruzados en los caminos que trenzan Córdoba, Jaén y Granada, el vino y el aceite nuevos. Estas semanas frías de anticiclón, para unos llega el mosto y la arbequina de almendras amargas y para otros la hojiblanca verdísima o la picual de eterno y épico amargor. Cuando la mayoría de los españoles y un puñadito de extranjeros logren conocer acaso el 5% de la sabia hondura que encierra el mundo del aceite, se abrirá una nueva era de la crítica y práctica gastronómicas, pues la cultura del aceite en España es más antigua que la civilización China.

Es responsabilidad principal de los andaluces hacer de maestros en la prédica del universo del aceite. Un puñado de montillanos crearon una Cofradía  para defender a sus caldos de la muribundia que les traían los nuevos tiempos y hoy sus lagares se llenan de curiosos y licoris. Las Cofradías del aceite se deben de emplear a fondo hasta el instante mismo en que el olor afrutado suave del aceite virgen se agarre a sus sayones para siempre jamás.

 

TERESA MUÑIZ es asturiana pero hecha en Madrid, donde estudio en la Escuela de Bellas Artes de San Fernado, y vive. Crea y enseña pintura desde siempre. La abstración, el color, la determinación y el misterio son los puntales de su obra. Admira algunas de sus pinturas en su web

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.