España es Culpable. Al Vuelo 20

Diada 2013, masiva manifestación por la independencia catalana
Fotografía: Diada 2013, masiva manifestación por la independencia catalana
Diada 2013, masiva manifestación por la independencia catalana
Diada 2013, masiva manifestación por la independencia catalana

El catalanismo independentista endosa a España todas las frustraciones que trae la larga y muy cruda crisis económica, social y ahora institucional. La rabiosa política de recortes sociales que lleva adelante el gobierno nacionalista de Artur Mas resultaba demasiado gravosa para CiU y ha descargado todo su peso sobre Madrid. La historia juega hoy a favor de los nacionalismos. Florecen sobre todo en las crisis, los cataclismos y las masacres. Además, la nación española está en horas bajas. En La Moncloa habita un presidente extremadamente débil, a pesar de gozar de una amplia mayoría absoluta en el Parlamento, y la oposición socialista, apaleada por los ciudadanos hace nueve meses, continua en la UVI. Los convergentes catalanes, salvando las distancias, han actuado contra Madrid con la misma contundencia que lo hiciera Hassan II con la Marcha Verde aprovechando la muribundia de Franco. A partir de ahora la cuestión catalana gana en temperatura. Las reivindicaciones nacionalistas que han inundado de gente las calles de Barcelona, son portada en la gran prensa europea y gatean hasta el papel en Norteamérica y Canadá. Cataluña será pronto el nuevo Québec de Occidente si el Estado español no acierta en la reacción a tamaña demostración de voluntad. Por otro lado, la marea soberanista catalana dará alas a Bildu y pondrá a cavilar seriamente al PNV. Los observadores internacionales, muy preocupados desde hace semanas con la deriva ruinosa de nuestra economía, orientarán su periscopio hacia la nueva crisis política e institucional que aparece. De nuevo España puede abrirse en canal por los costados de siempre. Algunos hispanistas pensarán que ha llegado el momento de hacer las maletas y regresar a la tierra de El Quijote. (Lo siento Miguel Ángel Aguilar pues tú soñabas con que estos señores no volverían más por aquí, salvo de vacaciones).

Artículos relacionados

Un comentario en “España es Culpable. Al Vuelo 20”

  1. La cuestión catalana es observada con filtros que sesgan la imagen de lo real según ideologías que el observador, según el principio de que la mancha ciega en la visión no es directamente percibida, no duda en creer es la única imagen objetiva. Sería necesaria aplicar principios de Epistemología, como la del constructivismo de Heinz von Foerster, para tomar conciencia de tales sssgos. El sesgo proveniente de la visión romántica de la historia hace pensar que la «nación española» no es un constructo teórico sino una realidad fáctica — y así no perciben que en la Edad Media el condado de Barcelona poseía una identidad propia cultural y politica cuando realmente ni existía en ninguna parte algo así como una conciencia de ser «español», pues coexistía con reinos cristianos y mulsumanes. La imposición por la fuerza politica de la unidad posterior no podía eliminar la identidad de los reinos pre-existentes. Y la historia posterior muestra un esfuerzo del centro por imponer su poder a la periferia. Si uno toma en serio la idea de que la Democracia se basa en la admisión de la pluralidad de ideas, querer imponer la idea nacionalista tradicional española (no tan antigua, es del siglo XIX) a los otros pueblos y culturas nacionalistas de la península es un intento anti-democrático, por más que se ampare en leyes o constituciones en que una mayoría no respetó los derechos de las minorías.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Cerrar

Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.