Somos

[youtube]Ybp-gIZBYKI[/youtube]

Lo siento, ya no hay marketing que valga. España luce ojeras hace tiempo y no hay maquillaje que las cubra ni quien se crea que venimos de una juerga. En esto, una inciativa inspirada en la creencia de que poniendo una sonrisa y otro algo -cualquier cosa simbólica- de nuestra parte vamos a darle la vuelta a la crítica situación, en fin, me parece un acto de buenismo burgués en tecnicolor.

De acuerdo que es legítimo que las ONG´s busquen el apoyo ciudadano; han salido mal paradas en los PGE de este año y las campañas de captación de socios que hacen por libre solo fidelizan el «no» por repuesta, pero el recurso a los rostros amables, la acción original y la psicología subliminal me parece que no cuelan a estas alturas de la crisis. Y más cuando familias desahuciadas, trabajadores despedidos y jóvenes sin futuro piden desde hace meses, día tras día, que se despierte el sentimiento de colectividad y no parecen tener demasiado éxito. Y eso que no apelan a lo feliz que nos hará luchar a su lado, sino a los derechos que todos estamos perdiendo negro sobre blanco en el BOE.

La solidaridad  es un valor que identifica a nuestra sociedad y podemos confiar en nosotros para aguantar la crisis e incluso salir fortalecidos. Reconozcamos, pues, el esfuerzo de familias y amigos para no ahogarnos todos con las nuevas cuentas del Gobierno, Merkel, Draghi y Lagarde, pero no jueguemos a que vivimos en un país que ya no existe.

 

Artículos relacionados

Un comentario en “Somos”

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Cerrar

Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.