Petróleo

El Gobierno sorprendió el viernes último al autorizar a Repsol el inicio de prospecciones petrolíferas en aguas de Canarias. El asunto, no obstante, viene de muy atrás. En 2001 Aznar tomó una  decisión muy parecida que no llegó a prosperar pues hubo de envainársela  ante el rechazo tremendo que obtuvo de Marruecos, que también disputa a España esa zona del piélago atlántico.

En esta ocasión solo hemos oído de momento la zapatiesta iniciada por el gobierno autónomo de Canarias que se ve atropellado por una decisión de Madrid que entiende que no le corresponde. Pero el trueno más tremendo está por sonar y vendrá de Rabat. Porque sería una revelación extraordinaria que el flamante gobierno de Rajoy hubiera conseguido meter ya a Marruecos en el negocio del petróleo disputado. De no mediar tal noticia, lo esperable es que se reinicie el baile de desencuentros tan hondamente sentidos que nos encadenan a Marruecos desde siempre. Cuando Repsol pinche en la plataforma marina de la disputa todos debemos de saber que esta pisando un callo al rey vecino y, si además mana petróleo, se deberá entender que es su misma sangre la que brota.

Una vez más da la impresión de que todo se debe a las urgencias de un ministro de Industria canario, llamado José Manuel Soria, que conduce al Gobierno y a España hasta un buen lío. Este hombre,  abrumado por la necesidad de cuadrar el tremendo lío energético del país, no debe haber tenido la oportunidad de consultar con cualesquiera de nuestros embajadores en Rabat  cuáles son las líneas rojas «acordadas con Marruecos» que no se deben de pasar sin previo aviso.

Estamos, creo, ante otro paso forzado del Gobierno que pretende salir de la crisis con la ayuda de machadas que le transportan a la linde misma del desafuero. La legislación laboral fue la primera, ahora autoriza la búsqueda de petróleo en Canarias y el día 30 tendremos noticias al fin del Presupuesto. Recemos.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.