Otro Jarrón Chino

José Luis Rodríguez Zapatero
Fotografía: José Luis Rodríguez Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero

Zapatero se despedía el viernes pasado de la política activa, pero no debemos hacerle el menor caso. No se irá. Es más, nunca dejará de ser político las veinticuatro horas del día. ¿Qué otra cosa puede hacer?, ¿en qué otra materia tiene conocimientos suficientes?. Miremos a sus antecesores en el cargo: Felipe González y José María Aznar ahí están bien presentes y atentísimos a todo lo que suceda a los suyos, a los otros y a los de más allá. Solo bajan la cortina cuando les sobreviene la enfermedad o la muerte. Les pasa a todos los políticos que han tenido gran presencia pública, notoriedad e influencia. 

Recordemos a Pujol, a Bono o a Manolo Fraga que a punto estuvo de dejarnos sentado en el escaño. Felipe González los comparó con un jarrón chino por lo que lucen y estorban al tiempo. Pero tanto él cómo sus ilustres colegas «ex» no dejan de parlotear en mitad de los pasillos de la influencia. Así pues, al más modoso de los expresidentes, Zapatero, tampoco dejaremos de verlo. Algo se inventará, en alguna aventura con olor a poder y acaso dinero lo embarcarán, pues parece imposible que un expresisente español dedique el tiempo libre a sus perros y enhebrar unas memorias. ¡Y mucho menos a tareas solidarias o representativas tan aburridas!.

El adiós de Zapatero, en fin, se parece como una gota de agua a otra al de todos sus antecesores en el cargo: se marcha sin ser pasado por las urnas. Solo Felipe González perdió por escasos trescientos mil votos. Pero él llamó a su desalojo de La Moncloa derrota dulce. Ahora los socialistas tratan de salir de nuevo de otra derrota, ésta tremenda. No estoy seguro de que hayan empezado con buen pie ese viaje hacia ser lo que fueron, hombres y mujeres esperanzados siempre con la raiz en el pueblo.

 

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.