Roberto Dorado: un modernizador del PSOE

Roberto Dorado
Fotografía: Roberto Dorado

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Roberto Dorado ha muerto con la misma discreción que vivió. No sé si sus más próximos dentro del PSOE sabían de su enfermedad pero el caso es que nunca hablaron de ella. La noticia de su defunción ha sido una sorpresa dolorosa para la gran mayoría de quienes le conocimos.

Roberto Dorado fue siempre el hombre de Alfonso Guerra en la sala de máquinas del PSOE y un leal y muy eficaz Director de Gabinete de Felipe González en la Presidencia del Gobierno. Sus méritos en estos menesteres son tan grandes como desconocidos. Fue la discreción y también la modestia. Con seguridad es uno de esos hombres que sorprenderá mañana a los historiadores que investiguen los años 70, 80 y 90 del PSOE. Estuvo detrás de todo lo que fue un éxito en ese partido.

Roberto dirigió, bajo la mirada de Alfonso Guerra, al grupo de expertos y militantes socialistas que puso los cimientos de ese triunfo del PSOE que duro más de 15 años. En el seno de aquello que llamaron Instituto de Tecnicas Electorales se cocinaron buena parte de las ideas, programas y acciones políticas que harían ganar a Felipe González. Recuerdo que en aquel grupo trabajaron José Félix Tezanos, Teófilo Serrano, Ignacio Varela, Carlos Pérez,  Leopoldo Torres y Paco  Vilseda. También estuvo Julio Feo en sus primeros compases. Luego vendrían varios más, pero no llegué a conocerlos.

Es cierto que la historia del éxito socialista durante el último cuarto de siglo XX es atribuible sobre todo a la poderosa fuerza de Felipe González y el genio de  Alfonso Guerra pero tanto uno como el otro hubieran corrido descalzos en más de una carrera sin el esfuerzo y la dedicación de los equipos que coordinara Dorado.

Pero no todo en su biografía fueron estos años de silenciosos aciertos. Lo pasó francamente mal cuando la separación de González y Guerra llegó al clímax del divorcio. Su corazón siempre estuvo con el último, aunque sus íntimos aseguraban que el Dorado más noble y leal fue el que vieron colaborando con Felipe González.

Era un trabajador incansable. Sus equipos eran los que apagaban la luz de Santa Engracia, Ferraz o La Moncloa durante la preparación o desarrollo de las campañas electorales o con ocasión de acontecimientos de relevancia institucional. No había ni sábados ni domingos ni «convenios colectivos» que lo detuvieran. Le daba más importancia al trabajo que a todo lo demás. Y sostenía que sin compromiso, trabajo e ideas no valía la pena meterse en nada.

Si en el PSOE contribuyó de una manera bien notable a hacer de éste un partido moderno y homologable con otros partidos socialdemócratas europeos -sobre todo con los nórdicos- en cuanto a elaboración de programas, la selección y expresión de mensajes y la fuerza y color de sus campañas electorales y políticas, en La Moncloa no lo fue menos. Se puede decir que los actuales y muy poderosos gabinetes de la Presidencia del Gobierno son una creación suya. Él les dio orden, sentido y dimensión. Se pasó de los asesores del Presidente con unas atribuciones más o menos difusas, débiles y en buena medida aislados del resto del Gobierno, a una estructura administrativa reconocida y con funciones precisas, que pronto empezaría a ser respetada, y a veces temida gracias a su exigencia, por la altos funcionarios de todo el Gobierno.

A partir de1993 dejé de tener una relación ni siquiera indirecta con Roberto Dorado, solo ciertos comentarios al paso de antiguos conocidos y alguna noticia lacerante que le unían a episodios empresariales turbios. No sé en qué terminó aquello. Estoy seguro que en nada más que dolor para él y sus amigos. No creo que Roberto Dorado llegará a ser nunca lo que se dice “un hombre de empresa”, fue sobre todo un hombre de ideas y un modernizador del discurso socialista.

En los últimos días se dieron a conocer algunas informaciones que hablaban de su preocupación alta por el futuro del PSOE tras las fortísima derrota del 20N y de la idoneidad o no de uno u otro candidato para hacerse con la dirección del partido de los socialistas. En este momento, más allá del valor de sus opiniones, que siempre lo tuvo, lo que me importa destacar es que murió pensando y trabajando en lo que creo fue la causa de su vida, el PSOE.

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3 comentarios en “Roberto Dorado: un modernizador del PSOE”

  1. Gracias, por tus palabras. Le hubiera encantado leerlas. A mi me han emocionado.
    Si, en sus ultimas semanas estaba emocionado, con sus proyectos.
    Primero , poder dedicar personalmente a cada uno de sus familiares, amigos, compañeros y conocidos su libro «VIAJES. Recuerdos, comentarios y disgresiones» y podérselo dar como regalo de reyes. Supongo que para agradecerles sus continuas visitas y muestras de cariño, que durante este año él había recibido. Su pasión en estas fechas era regalar libros.
    Segundo, ayudar al PSOE , él decía, que lo importante ahora no era quien iba a ser el candidato, si no que había que renovar y no confundir a la gente con tantas divisiones en el seno del partido.
    Para todo esto y para otro proyecto mas, que era su segundo libro. Mi padre pidió un ipad, que le fue regalado por Jose Felix Tezános. Y como tenía tantas granas de trabajar, nos pidió a mi marido y a mi, que se lo configuráramos y que le enseñáramos a utilizar. La misma noche de su hospitalización , mi marido le había terminado de preparar todo, para al día siguiente explicárselo, pero por desgracia al día siguiente, falleció.
    Todo esto se le quedó en el tintero. Pero la ilusión de trabajar y de luchar como ves no la perdió . Luchó hasta el final.

    1. No tuve conocimiento de la enfermedad de tu padre hasta que un amigo comun, domingo ferreiro, me dio la fatal noticia. Lo que escribí es lo que que creia sinceramente, no invente ni endulce nada. un abrazo.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.