Libia: Tribus, Armas, Petróleo

Portada del libro "Libia: Tribus, Armas, Petróleo"
Fotografía: Portada del libro "Libia: Tribus, Armas, Petróleo"
Portada del libro "Libia: Tribus, Armas, Petróleo"
Portada del libro "Libia: Tribus, Armas, Petróleo"

Acaba de aparecer el primer libro en español sobre Libia, su presente y futuro esperable, tras la muerte terrorífica del dictador Gadafi y cuando el Consejo Nacional de Transición (CNT), que representa al Estado libio, trata de dar los primeros pasos hacia la libertad de un país hecho de centenares de tribus, algunas de ellas armadas hasta los dientes y lleno de un codiciadísimo petróleo cuyo control es disputado por Europa y USA, pero también por rusos y chinos.

En todo ello se detienen, profundizan y sacan conclusiones los autores del libro, un grupo de profesores de la Autónoma de Madrid, que vienen estudiando el mundo árabe, y singularmente Libia, desde hace décadas. Desde la “primavera árabe” llegamos a lo que algunos predicen “invierno árabe”. Pero tan optimista fue la mirada de Occidente sobre el norte de África tras el derrocamiento de los dictadores de Túnez y Egipto, como pesimista parece ser hoy tras los meses transcurridos sin especial espacio para la esperanza en la zona y después de una guerra en Libia que ha terminado de forma terrible con el ajusticiamiento incontrolado del dictador, algunos de sus familiares y no pocos allegados y fieles.

 Libia: “TRIBUS, ARMAS Y PETROLEO” (Editorial Algón) descubre a los lectores en castellano cómo es realmente Libia, qué tipo de hombres la conforman, cómo están organizados, a qué aspiran, cuáles son sus riquezas y qué situación y expectativas posibles se abren en la zona tras el levantamiento armado, que con la ayuda inestable de la OTAN, les ha llevado al abatimiento por las armas del régimen  dictatorial  de Gadafi.

El ensayo examina con rigor y crítica la historia de Libia, su alma tribal -también durante los cuarenta años de “gadafismo”- y se plantean las cuestiones que sugiere el binomio: idiosincrasia de Libia y franqueza del conflicto, es decir, el nada oculto interés por el petróleo libio por parte de los países desarrollados que lo han apoyado.

Ahora queda por saber si el país vecino se estabilizará en torno a un gobierno que posibilite el CNT o, por el contrario, las rivalidades tribales se profundizarán y continuarán las luchas. También se desplegará una batalla internacional por la influencia política y económica en el país. En principio, parece que la presencia dominante de Francia e Inglaterra se impondrá cara al futuro, pero nada está escrito; rusos y chinos pugnan por el petróleo libio con tanta o más determinación que Europa.

Pero todo esto es especulación, como dice Javier Valenzuela en el prologo del libro “lo iniciado en el norte de África y Oriente Próximo en 2011 es un nuevo ciclo histórico, algo que durará años, que tendrá avances, pausas y retrocesos, que conocerá victorias y derrotas. Es esto, y no tanto la existencia de líderes y vanguardias leninistas, lo que caracteriza a las revoluciones, lo que ocurrió con la americana de 1776, la francesa de 1789, la europea de 1848, la húngara de 1956, la primavera checa de 1968…”

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.