Too Big To Fail

Andrew Ross, columnista del New York Times, escribió el libro y HBO, la cadena de televisión americana, ha producido la película. Too Big To Fail es el título del best seller y el último éxito de la productora; una nueva entrega, después del premiado documental Inside Job, del manual visual que se irá elaborando de la crisis financiera de 2008.

El cine, y no sólo el más crítico y comprometido, ha encontrado un filón en la historia -aún sin desenlace- que comenzó en Wall Street y que hoy tiene en jaque a gobiernos, países y hasta modelos políticos y económicos. Los rostros de la crisis, las relaciones surgidas y las descubiertas entre ellos desde que se desató la tormenta financiera, en especial entre Wall Street y Washington, son los elementos de Too Big To Fail.

La cinta ha sido dirigida por Curtis Hanson (L.A Confidential) y está protagonizada por actores, algunos oscarizados, como William Hurt, James Wood, Paul Giamatti, Biily Crudup, etc. Este cartel no deja duda de la (potencial) calidad del filme pero, lo que es más interesante para nosotros -cinéfilos y damnificados por la crisis-, es que hay un nuevo género que atrae a artistas, productores y, parece que también, espectadores.

Otra cosa es que estas películas -y las que estén por llegar- ayuden a relatar y, quizás, hasta comprender una trama financiera tan perversa.

ENLACE AL TRAILER DE LA PELÍCULA: Too Big To Fail Trailer

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.