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Puente Romano de Córdoba

                                                              Puente Romano de Córdoba

Los poderes regionales y locales han cambiado de forma muy notable en España. Del bipartidismo imperfecto hasta el 22-M, hemos pasado a unos poderes de casi partido único. En este terreno los movilizados del 15-M deberían revisar ya sus objetivos de combate contra el bipartidismo PSOE-PP, pues éste ha dejado de ser un problema, ahora se llama partido hegemónico, o sea, el PP.

Estos comicios traerán más consecuencias de las imaginadas. Ahora nos fijamos en el llanto (o la alegría) por el derrumbe del PSOE, pero muy pronto nos preguntaremos recelosos por qué dimos todo el poder a solo unos. Porque las elecciones de mayo parece que no hayan sido lo que han sido, locales y regionales, sino la ocasión para la huida de cientos de miles de electores del PSOE hacia otros registros o la nada.

Un porcentaje bien notable de electores no ha hecho balance suficiente de la gestión de su presidente de Comunidad o alcalde antes de votar, sino que simplemente se ha decidido por abofetear al rubio de La Moncloa, «el culpable de todo esto». En este sentido, son bien ciertas las palabras de Alfredo P. Rubalcaba cuando dice a sus conmilitones que muchos alcaldes han dejado de serlo por el mero hecho de pertenecer al PSOE

La crisis económica, el erratismo de Zapatero y la eficacia de la posición popular -«ZP y los socialistas arruinan España»- han estado por encima de las calles limpias y seguras, el embellecimiento urbano y aún de la decencia pública. Sin ir más lejos, en Córdoba, su alcalde hasta ayer fue arrollado por la fuerza del mismo alud, pero su ejecutoria no se merecía tan soberana paliza. Córdoba casi siempre fue bella, mas en los últimos años hasta se dejaba acariciar.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.