Alfredo P.Rubalcaba

Alfredo P. Rubalcaba resiste como gato panzarriba. Ni cientos de miles de derechistas ocupando el centro de Madrid al grito de “Rubalcaba y ETA son la misma cosa”, ni los millones de insultos que cuelgan de la red y ensucian las ondas parecen hacer mella en el ánimo (y la estima pública) del cántabro veloz. El difícil frente con la derecha, pues, se mantiene almenado. También la «llevada en volandas» por sus compañeros de partido hasta la candidatura a la presidencia del Gobierno debe agradarle. Sin embargo, es más que probable que la andanada de Carme Chacón le haya dolido, y afectado en su crédito interno y externo, más que ninguna otra cosa en los últimos meses. El que la ministra catalana  dijera que se retiraba de la carrera de las primarias para poco menos que salvar al partido y al Gobierno (se supone que de la predación de Alfredo P. Rubalcaba y la práctica totalidad de la direccion política del PSOE) es lo más demoledor que se ha dicho contra él dentro del  PSOE durante años. Quizás por ello, ésta sea la herida que con más prioridad deba de curar el Vicepresidente, y también la Ministra de Defensa, porque ambos aspiran a tener furturo.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.