La Torre Oscura

El PP enrola en sus listas de candidatos de la Comunidad Valenciana (y en otros numerosos enclaves) una caterva de acusados, imputados o procesados por diversas artes delictivas. La noticia ha asombrado a las gentes sencillas e incluso a no pocos medios de comunicación. Pero a este partido no parece importarle. Es más, esos hombres y mujeres son a los que más aclaman y protegen pues son los héroes (?) que aguantan durante meses y años “las embestidas de los socialistas y su prensa” (sic).

Además, los dirigentes que apoyan “esta decisión valiente” no inventan nada, solo imitan a otras opciones políticas victoriosas en Italia (Berlusconi) o Francia (Le Pen). Son pues, líderes visionarios que han decidido otorgar al pueblo la gracia de decidir sobre todo; ni leyes, ni jueces, ni decencia, ni moral, el pueblo soberano es el Único.

Este mismo partido (PP) en Andalucia y otros enclaves, lleva una guerra “contra la corrupción socialista” que dura más de dos décadas. Manuel Chaves es su objetivo eterno. Desde el voto cautivo a los negocios de sus hijos son ya mil los negros episodios que le han intentado endosar. Claro que nunca lograron descubrirle mancha personal alguna. Con la nueva batahola tampoco la hallarán, aunque ningún ruido es inocuo para el tímpano. Esta nueva peripecia de pateo público a un político solo añadirá más dolor y, sobre todo, profundizará en el desprestigio de la democracia, sus instituciones y quienes las rigen.

Estamos pues, ante una historia de hipocresía que se narra en 3D. Ron Howard debería estar filmando el gesto y la palabra de estos nuevos visionarios en Valencia y Sevilla. Puede que llegara a descubrir el misterio de La Torre Oscura.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.