Inside Job. Al Vuelo 11

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Inside Job es un documental norteamericano -merecedor del oscar 2011 en su categoría y que aún se exhibe en algunas salas en España- que debería pasar, al menos, por todas las facultades de Económicas y Derecho de España y, también, por las cátedras de Ética. El ministro Gabilondo haría bien en llevar una propuesta en este sentido a la Conferencia de Rectores de Universidades de España (CRUE) y comprometer a los rectores de nuestras universidades. Llevarlo a los bancos de inversión (y todos los otros) y las altas escuelas de estudios empresariales y económicos sería una perdida de tiempo, ellos se reirían de numerosos pasajes del reportaje audiovisual pues, con toda seguridad, conocen más tejemanejes de los que el equipo realizador de Inside Job pudo confirmar.

El documental -al que mejor deberíamos llamar película porque todo él parece ficción debido a la increíble, cruel y gótica historia que nos relata a golpe de dato cierto- muestra la operativa de banqueros de negocios, brokers, políticos y profesores universitarios (no aparecen periodistas, gran fallo de Charles Ferguson porque también los hubo que ayudaron en el saqueo, y ahí siguen) que condujo a la quiebra de nuestro mundo económico occidental, mientras ellos se enriquecían groseramente.

Con todo, lo tremendo de esta película no es el hedor que despide aquello que nos narra, sino de lo que nos advierte: uno, ninguno de los responsables de la catástrofe ha pasado por la cárcel y, dos, todo hace pensar que, así como amaine la crisis, volverán a las andadas. Parece confirmado que nuestros gobiernos, o no pueden con ellos o van de la mano.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.