Nuclearistas

Central Nuclear
Fotografía: Central Nuclear
Central Nuclear
Central Nuclear

Los nuclearistas retoman la iniciativa pública cuando a los novísimos líderes neocon les pasan la siguiente receta: «el mito del calentamiento de la tierra está sirviendo de catalizador para el reagrupamiento de la izquierda en Occidente. Los verdes de hoy son los marxistas del siglo pasado. Hay que pararlos. La energía nuclear es nuestra aliada: no emite a la atmósfera ni un gramo de CO2«.

Es tras de esta consigna, que repiten como un mantra, cuando los lobbies nucleares sacan pecho y en poco tiempo cambian la línea editorial de los grandes medios del mundo. Convencer a la opinión pública de la bondad de esta energía (no contamina, es barata…) es cosa de (poco) tiempo.

Y en esas estábamos, ultimando grandes proyectos nucleares en todo el mundo y arrinconando el florecer de las alternativas, cuando sucede la catástrofe de Japón. Un terremoto seguido de un tsunami ha desventrado varios reactores nucleares permitiendo que fluya a la atmósfera esa metralla invisible y ponzoñosa llamada radiación.

Todo se mueve a golpe de televisión en directo y oleadas de twitter, pero paradógicamente todo parece como en suspenso, la alarma está contenida. Millones de horas de informativos y poco sabemos de lo que en verdad sucede. Algunos políticos alocados por sus urgencias avanzan decisiones que restringen lo nuclear y los verdes de la tierra solo alcanzan a contar: «ya lo decía yo».

Una vez más, qué suerte, el mañana está por hacerse. Ocurre no obstante que los nucleristas perderían demasiado si se apagan sus reactores. Todas las faes del mundo se afanan estos días en la elaboración de la nueva receta que las permita seguir dominando.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.