¿Por Qué No Acertamos?

Cayó el Muro de Berlín y nadie lo advirtió siquiera un minuto antes. Años después la crisis económica más profunda en un siglo nos cogió por el cuello y los más entendidos nos dijeron que se trataba de un masaje gratuito que nos daban los bancos. Ahora, cuando el mundo islámico derriba a sus dictadores a fuerza de acampadas, anonadados, nos preguntamos ¿pero no estaban infectados todos por la jihad y la violencia?

Definitivamente, los acontecimientos realmente transcendentes que han sucedido en nuestro mundo durante las últimas décadas no los hemos anticipado ni por asomo. ¡Y eso que destinamos miles de millones de euros y dólares para alimentar analistas, investigadores, espías…! No damos una. ¿Razones? Nadie lo sabe pero es seguro que existen centenares de miles de estudiosos de esto y aquello dispuestos a darlas.

Ahora, a la épica limpia y verde del pueblo egipcio le llaman revolución. ¿Por qué? ¿Es una revolución lo que allí ocurre? ¿Tienen claro los que deciden esos titulares de prensa qué es una revolución? También hay discursos solemnes y hermosos como el de Obama el viernes (¡cuánto vale ese joven escribidor que el presidente norteamericano lleva en la mochila!). Pero huelen a oportunismo. En fin, somos falibles, pero sobre todo somos orgullosos. Es este rasgo de nuestro carácter el que nos impide admitir los errores propios. Daremos un carpetazo a la memoria y pronto nos relacionaremos con la nueva realidad musulmana como si no hubiéramos estado equivocados nunca.

De alguna manera nos ocurre como a aquella legión de hispanistas, periodistas y espías que llenaron los hoteles de Madrid cuando moría Franco. Venían a ser testigos del nuevo conflicto civil que se abriría en España con la desaparición del dictador. Como nada de lo presentido ocurrió, retornaron a sus países confusos y ofuscados. Luego, algunos escribieron «que la historia se demora en ocasiones». Y en esas están. La prensa británica tiene activadas las alertas sobre España siempre.

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2 comentarios en “¿Por Qué No Acertamos?”

  1. Muy de acuerdo con esta apreciación sobre los acontecimientos que no vemos venir. Hay un libro que explica de modo muy preciso este tipo de acontecimientos que tienen tres características básicas: gran impacto, difícil de predecir y sobrepasa las expectativas aceptadas.

    Se trata de «El cisne negro», de Nassim Taleb y nos habla principalmente de la poca capacidad que tenemos para predecir los grandes acontecimientos cuyos impactos cambiarán el futuro, y de nuestra obsesión por la modelización de la realidad.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.