El Futuro Es Venderse

La sede de Caja Granada
Fotografía: La sede de Caja Granada
La sede de Caja Granada
La sede de Caja Granada

Caja Granada organizó el viernes 17 de diciembre una jornada llena de personalidades del mundo financiero y académico para exponer que está pasando en este subsector del dinero y qué deberían hacer sus responsables para ganar el futuro. Las respuestas dadas fueron unánimes: una, la mayoría de las cajas está mal y su imagen en el mundo es penosa y, dos, para salir del presente agujero y, luego reiniciar el camino hacia la confianza, es urgente que se concentren, tornen en bancos y se pongan después a la venta. O sea, deben de hacer algo parecido a cambiar las ruedas del coche en marcha. Hay consultores que aseguran que esta operación es posible, aunque  la mayoría oculta la dimensión de la carnicería que habrá de acometerse hasta alcanzar tamaño logro.

Este panel de expertos, uno más, viene a concluir en lo mismo: sólo tendremos futuro si arrumbamos todo nuestro presente. Lo que sólo ayer era ejemplo de éxito, las cajas, hoy son una rémora; aquello que identificó la singularidad feliz de España, sus autonomías, hoy son las culpables del gasto; aquello que hizo de Europa un ejemplo a seguir en el mundo, su estado de bienestar, es justamente lo incompatible con el futuro. De nuevo nos atrapa el dogma. Si sólo ayer, en 2006, Solbes era tachado de cenizo porque advertía de la alegría con que las entidades financieras otorgaban hipotecas a tutti cuanti, hoy es difamado todo aquel que pregunte en público hacia dónde nos conduce esta locura de los mercados. Es cierto que nadie puede oponerse a ellos en solitario sin ser arrollado, pero tampoco se ha encontrado humano que sepa hacia dónde nos llevan. Sólo algo se comprueba: crece el miedo y la pobreza. ¿Qué obra humana puede salir de semejante zumahar?.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.