Impuestos

Esos centros de estudios económicos que dicen conocer todo, pero también el PP, aventaron días pasados que subir el IRPF a las grandes nóminas ahuyentaba de España a los mejores ejecutivos y los grandes ricos. Sostienen que sobre todo necesitamos su talento (?) y su dinero. ¿Por qué dirán tamañas sandeces, cuando ellos saben con total certeza que los ricos no pagan IRPF  sino que pasan las facturas de gastos?. Cosa distinta puede ocurrir con sus ejecutivos. Todos los que ganan más de 120.000 euros estarán ya negociando con sus áreas de personal cómo escamotear el alza que pretende el Gobierno. Y la mayoría lo conseguirá. Para los ricos es más fácil pastorear el dinero fuera de Hacienda. Y los grandes millonarios, más. Ahí están los paraísos fiscales, esas suizas ubérrimas abonadas con oro. Así pues, deben estar tranquilos. Por esta vía el fisco les rascará poco. 

Así que pase un año veremos como muchos de las decenas de miles que hoy ganan más de 120.000 euros se empobrecen de manera súbita. No existe clima social para que los ricos teman por lo suyo. Los impuestos son impopulares, lo decente es consumir, gastar todo lo posible. Así pues, los gobiernos deben bajar impuestos. La riqueza y el empleo vienen de la actividad. Los políticos más conscientes, que al ver la ruina de la banca norteamericana a causa de la codicia de los suyos y la laxitud de las normas, pidieron el aterramiento de los paraísos fiscales y el control de los mercados y sus prácticas letales, se han tenido que callar. Mudos, implantan las medidas que imponen los mercados. No pueden hacer otra cosa so pena de arruinar (más) a sus naciones. Los mercados son los dueños del mundo y los gobiernos sus administradores. Así las cosas, los ricos no van a pagar más. Ellos aceptan jugársela sólo en sus negocios. Ése es su único riesgo. Su única aventura.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.