En Serio

Esto va en serio. En el mismo instante que los mercados vinieron a devorar el euro, empezando por España, Zapatero le vio las orejas al lobo y decidió cambiar de políticas de forma radical. Anunció una tacada de medidas que viene adoptando de forma ordenada y contundente y, sobre todo, con una rapidez increíble. De seguir a este galope, en octubre se habrán decidido por decreto o mediante ley un ramillete de decisiones económicas, y también políticas, de un calado similar a las que alumbraron los Pactos de la Moncloa. Sólo que ahora sin aquella prosopopeya y solemnidad, sin el apoyo expreso de casi nadie, en medio de la canícula de la crisis y algo aún más llamativo: de la mano de un político que dan por desahuciado “a causa de su endeblez y clamorosos errores». ¿Será posible que un Presidente así moteado pueda tirar de tamaño carromato de decisiones?. Parece que sí. Sacó adelante un recorte presupuestario de 15.500 millones de euros tocando el bolsillo de funcionarios y asimilados, pensionistas y contratistas; aprueba la modificación de la Ley de Cajas, que da la vuelta a estas instituciones financieras como un calcetín, ultima la elevación de la edad para la jubilación y hasta puede que dé luz verde a la instalación de nuevas centrales nucleares en el país. ¿Son estas políticas socialdemócratas?. Mayormente, no; parecen sólo necesarias y acaso no fuera precisa tanta rapidez en su implantación y quizás algo más de reflexión. ¿Qué le ha ocurrido entonces a Zapatero si no ha adjurado, que conozcamos, de sus ideas socialistas?. Sólo que ha visto que el precipicio no tiene fin y ha tenido que hacerse pragmático. Felipe González fue muy criticado por avalar está forma de hacer política. Dijo que daba igual gato blanco que negro, lo que importaba era que cazara. Pues eso. Zapatero reedita a su admirado compañero y se ha jurado que a él no se lo comerá la crisis.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.