El Amo del mundo II

Al fin una buena noticia: el mercado empieza a pensar que el fin de la Europa del euro no está a la vuelta de la esquina. ¡Menos mal! Claro que el viejo continente sigue vigilado estrechamente, muy especialmente España,  y ese espacio económico hoy se pone de moda después de que el mercado se hubiera olvidado de nosotros (o casi) desde la crisis de la renta fija periférica de comienzos de los noventa.

Los principales índices bursátiles llevan varias sesiones reduciendo la volatitilidad y pasando a verde, con moderadas recaídas, y la deuda pública alemana se da un respiro a pesar de seguir dando rentabilidades de risa que, no obstante, tiene el efecto de hacer interesantes las nuestras para el inversor que ve en ese spread una oportunidad ahora que España parece estar menos mal de lo que algunos creían.

La esperanza de que pudiéramos llegar a una cierta normalidad se mantiene, aunque no nos equivoquemos: habrá sobresaltos; es posible que asistamos a una ligera mejoría general en los principales mercados. No obstante, y en nuestro caso, la agenda política inmediata (y los resultados empresariales del segundo semestre) nos seguirán persiguiendo. Ha sido buena noticia que el Gobierno y el Banco de España hayan decidido que se hagan públicos  los stress test de la banca y que la reforma laboral camine sin más objeciones que las previstas.

Pero atención a como se resuelve  la reestructuración  del sistema financiero, o sea, el laberinto de la cajas. Ese es el nuevo examen que le toca hacer a España y que corregirán los mercados.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.