Cajas

La vida es caprichosa. Es normal buscar durante años la consecución de objetivos que consideras vitales sin éxito alguno y, cuando estás a punto de tirar la toalla, ocurre que el azar te da la oportunidad que tanto buscaste. Esto ocurre hoy con las cajas de ahorro de toda España. Algunos de sus ejecutivos (también políticos) vienen largos años pretendiendo fusiones de cajas sin éxito. La crisis económica les ha allanado el camino. Pero no sólo el azar ha sido propicio para ello. El gobernador del Banco de España, al que nunca gustaron las cajas, también  ha visto su momento: eliminar de un plumazo a la mitad de ellas, bien porque sean engullidas por otras, se fusionen o, sencillamente, entren en quiebra. Así las cosas, la realidad real, los ha puesto de acuerdo a unos y a otros. A partir de este instante asistiremos a largas semanas informativas sobre este menester. Si todo camina como prevén los expertos, en dos o tres años tendremos la mitad (o menos) de cajas, aunque, eso sí, muy fuertes. De fluir el futuro de esta guisa, sucederá algo extraordinario: el azar habrá coincidido con lo razonable pues cajas y bancos seguirán conviviendo en España como siempre, eso sí, menos pero más fuertes, o sea, más agresivos.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.