Todo gripe

Llevamos numerosos años siendo espectadores/actores de acontecimientos únicos, extraordinarios y tremendos. Las múltiples novedades de lo cotidiano suelen concentrarse en una sola noticia que abrasa los titulares. El mantra de los últimos días es la gripe porcina o mexicana o dios sabrá cómo acaba llamándose. En torno a ella se esta escribiendo una nueva historia de miedo global.

La penúltima gota que expele esta leche negra aventura que tocará con su fiebre y ahogos a nada menos que doscientos millones de europeos. Nadie sabe lo que sucederá en realidad mañana pero los más impresionables ya estarán sufriendo como perros ante semejante amenaza. Es lo que trae el tiempo excitante que vivimos.

Por primera vez en la historia de la humanidad, y de la mano de los media y sus titubeantes voces apocalípticas, nos asomamos a una plaza sensacional desde la que abarcamos a todo el mundo con un solo golpe de vista. Todo es fantástico, sí, pero aterrador también. Vemos en directo como el mundo globalizado nos lleva desde la abundancia misma al paro en un pispás sin que nadie sepa muy bien por qué y quién es el responsable.

Por ello nos dedicamos a apalear a todo aquel que, estando más próximo, le sospechamos con poder. Es la paradoja del momento: creemos saber que todo lo que nos ocurre tiene unas causas mundiales pero hacemos responsable de todo el mal al primer concejal que nos tropezamos en la acera. Definitivamente, el sensacionalismo escribe la crónica del nuevo tiempo. Y no siempre es tan venial y rosa como el que ha traducido la visita a España del presidente de Francia en los traseros de su señora Bruni y la Princesa Letizia .

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.