Fútbol

De siempre me resultó extraño que afloraran tan pocos asuntos turbios del mundo del fútbol teniendo en abundancia unos dirigentes tan poco presentables. Me inquietaba, también, que el periodista que los sigue tan de cerca y con no poca pasión fuera tan tibio a la hora de afrontar sus asuntos extradeportivos. No obstante ello, era (y es) imposible tener una cierta proximidad con algún empresario, o similar, que haya rozado el sillón de alguna directiva de club profesional sin que te lleguen comentarios de pufos, sobreprimas, regalos, chicas alegres y otros amaños. ¡Y no hablemos del gozo que produce el relato del colega de deportes que estuvo una semana empotrado en la concentración de ese club grande! Pero ahí se queda habitualmente todo; la declaración patosa tras el partido, el gorro de Messi , la enésima crisis del Real Madrid o el Barça lo cubren todo.

Así las cosas, pareciera que el masivo seguidor de fútbol profesional quisiera pasar de esos líos que tanto se parecen a los que alborotan el mundo político o empresarial. Se diría que al aficionado de tal o cual club solo le interesa que ganen los colores de sus amores. Y ahí estábamos cuando aparecen dos conversaciones entre jugadores y directivos que relatan cómo se tramó la permanencia en Primera de unos en detrimento de otros mediante sobornos. Por asuntos similares en Italia o Francia son varios los que han ido a la cárcel. Aquí nadie apostaría por que estos casos prosperaran. Pero aunque sea por una vez deberíamos equivocarnos. Es hora que la Fiscalía entre también en los palcos.

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Acerca de este blog

Este blog nace de la necesidad de contar algo, por insignificante que sea, sobre todo aquello que me interesa o inquieta y que casi siempre tendrá relación con la comunicación humana en su sentido más amplio.

La política, la economía, las artes, los placeres de la vida, como la gastronomía, el cine o la literatura tienen aquí cabida. El mundo actual en crisis se ha convertido en una noria de opiniones libérrimas, con frecuencia desencajadas, que se afanan en la crítica feroz más que en tejer futuro.

Los líderes sociales de aquí y allá, lo admitan o no, se han quedado sin respuestas. Continúan sus tareas con torpeza ayudados por viejas recetas que abandonan de inmediato porque ninguna le sirve.

En esta especie de equivocación colectiva en la que estamos embarcados, este bloguero sólo pretende vivaquear en nuestro azaroso caminar a tientas con la pretensión de encontrar en alguna ocasión esa pepita de luz que nos recuerde que la esperanza es la emoción humana más necesaria de recuperar en este tiempo.